Aigua de Rigat avanza hacia la descarbonización de la gestión del ciclo integral del agua
La lucha contra el cambio climático y la transición hacia un modelo energético más sostenible son retos compartidos que implican a todos los sectores de la sociedad. En este contexto, las empresas gestoras de los servicios esenciales tienen un papel clave a la hora de impulsar iniciativas que contribuyan a reducir las emisiones de gases de efecto invernadero y a avanzar hacia una economía descarbonizada.
El ciclo integral del agua es una actividad intensiva en el uso de energía, lo que convierte la eficiencia energética y la incorporación de fuentes renovables en elementos estratégicos para garantizar un servicio sostenible y resiliente. Por ello, Aigua de Rigat trabaja de forma continuada para minimizar su huella ambiental e incorporar soluciones innovadoras que permitan reducir la dependencia energética y disminuir las emisiones asociadas a su actividad.
Este compromiso con la sostenibilidad se traduce en actuaciones concretas orientadas a generar energía limpia y de proximidad, aprovechando el potencial de sus propias infraestructuras para avanzar hacia un modelo de gestión más eficiente, responsable y alineado con los objetivos de descarbonización.
En este sentido, Aigua de Rigat ha impulsado la instalación de sistemas de autoproducción de energía mediante paneles fotovoltaicos en diversas infraestructuras clave del ciclo integral del agua, como los pozos de Cal Cubé y de Pinedes, situados en La Torre de Claramunt, el depósito rectangular de Igualada y el almacén Les Gavarreres de Òdena. Durante el año 2025, estas instalaciones han generado un total de 79.028 kWh de energía solar fotovoltaica.
En cuanto al nivel de autosuficiencia energética, las instalaciones fotovoltaicas de Aigua de Rigat presentan un comportamiento diferenciado en función de las características técnicas y operativas de cada emplazamiento, reflejando la adaptación del sistema a realidades energéticas diversas. En este contexto, el depósito rectangular destaca con un 55 % de autosuficiencia, situándose como el punto con mayor cobertura energética de origen solar. El almacén Les Gavarreres alcanza un 26 %, mientras que el pozo de Pinedes llega al 14 % de capacidad de autoabastecimiento. Finalmente, el pozo de Cal Cubé presenta un 2,39 %, un valor que responde a las condiciones específicas de su configuración y entorno operativo, propias de una infraestructura integrada en un sistema complejo de gestión del ciclo del agua.
En conjunto, estos resultados evidencian la contribución progresiva de las energías renovables al sistema y la consolidación de un modelo de generación distribuida que permite a la compañía avanzar en la reducción de la dependencia energética externa.
En relación con el consumo energético, la energía eléctrica adquirida ha sido de 2.275.627 kWh, de los cuales 952.987 kWh disponen de certificado de energía verde, complementados con la producción propia de energía solar, un hecho que refuerza la estrategia de transición hacia fuentes renovables y de menor impacto ambiental.
Esta combinación de medidas ha tenido un impacto directo en la reducción de la huella de carbono. Concretamente, durante el año 2025 se han evitado 41,56 toneladas de dióxido de carbono anuales gracias al uso de energía solar fotovoltaica, el equivalente a la capacidad de absorción de 55 árboles, y se han reducido 126,94 toneladas de dióxido de carbono anuales adicionales mediante la compra de energía verde y la mejora en la gestión de residuos.
Paralelamente, Aigua de Rigat está trabajando en la implementación progresiva de vehículos eléctricos en su flota, con el objetivo de reducir aún más las emisiones asociadas a la movilidad operativa y avanzar hacia una gestión más eficiente y sostenible del servicio.
En conjunto, todas estas actuaciones reflejan una estrategia global orientada a la descarbonización y a la mejora continua de la eficiencia energética. Aigua de Rigat reafirma así su compromiso con la sostenibilidad ambiental, integrando la innovación tecnológica y el uso responsable de los recursos como ejes fundamentales de su modelo de gestión, con la voluntad de contribuir activamente a la transición energética de la comarca de la Anoia y a preservar el medio ambiente.